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Los 6 factores que una Pyme debe considerar antes de pedir un crédito

Publicado por Germán de Con Letra Grande

Germán es especialista en emprendimiento y finanzas para PYMEs.

Toda empresa, grande o chica, necesita dinero extra en períodos específicos en su ciclo de vida. Una de las alternativas que tiene es acudir a los bancos para solicitar nuevos fondos.

Hay muchas buenas razones para que una pequeña o mediana empresa (Pyme) pida un crédito empresarial o solicite la extensión de su línea de crédito.

Sin embargo, antes de hacer la solicitud es bueno que el dueño de la Pyme evalúe el estado de varios aspectos de su negocio, ya que la institución financiera le solicitará documentación y pruebas de que la empresa está funcionando bien, como:

  • Estado contable y tributario
  • Resultados anuales
  • Proyecciones de crecimiento
  • Situación del mercado
  • Flujos del negocio

Muchas veces, las Pymes solicitan créditos estando en situaciones de pérdida financiera o sobreendeudamiento, y esto disminuye sus posibilidades de obtener el préstamo.

Aquí explicamos los factores que una Pyme debe tener en cuenta antes de pedir un crédito: 

1. Historial crediticio.

Si el dueño de la Pyme tiene un crédito vigente y lo paga dentro de los plazos estipulados, su “historia de vida financiera” le jugará a favor cuando acuda nuevamente a una institución financiera a solicitar otro préstamo.

Sin embargo, si el pago de la deuda es normalmente fuera de tiempo, con retrasos, de forma parcial, incumpliendo las condiciones, etc., esto daña el historial financiero.

Aunque la persona lleve años en el banco, o haya pedido muchos créditos y los haya pagado todos, es el hábito el que cuenta.

Por ende, un mal historial crediticio le pasará la cuenta la próxima vez que pida un préstamo. Cambiarse a una institución financiera nueva o ir a otro ejecutivo que desconozca estos antecedentes es una solución temporal que sólo prolongará el problema.  

2. Crédito vigente.

Las Pymes que ya cuentan con líneas de crédito o tarjetas de crédito de uso empresarial deben evaluar el estado de esos fondos disponibles, las garantías y respaldos asociados, y capacidad de pago antes de solicitar un nuevo préstamo.

Normalmente, las empresas acuden al banco cuando ya coparon la tarjeta de crédito o su línea ya no da más, o bien están atrasadas con los pagos de su deuda actual.

Si este es el caso, lo primero que hará la institución será evaluar el historial financiero (punto 1) de la empresa y cuántas deudas tiene.

En caso de que el banco evalúe considerar la posibilidad de prestarle dinero nuevamente, solicitará nuevas garantías de que podrá pagar el nuevo préstamo.Esto incluye equipos u otros activos de la empresa. Este punto es muy importante: si la Pyme no puede cumplir con las garantías del nuevo préstamo, arriesga un embargo en caso de no pago.

Un dato adicional: en ocasiones, el dueño de la Pyme pide otro crédito porque ya no puede pagar las deudas de otros; familiares a su cargo, empresas asociadas o socios. Es poco probable que el banco se arriesgue a entregar dinero en estas ocasiones.

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3. Repactación de deuda.

Es un factor muy ligado a los puntos 1 y 2. Aunque esté “endeudada hasta el cuello”, antes de solicitar el nuevo crédito la Pyme debe conocer el verdadero estado de balance de pagos de su empresa, la situación de pago de sus contratos y su presupuesto. 

Con esta radiografía financiera, será posible evaluar si la consolidación de la deuda que ya está vigente es una alternativa factible.

Como explica el Sernac Financiero, repactar la deuda es un acto “voluntario” de parte de los acreedores para ayudar al deudor a cumplir con sus obligaciones. Esto incluye renegociar nuevos plazos de pago, intereses o cuotas.

Ciertamente, consolidar la deuda en un solo gran crédito puede reducir la presión por un tiempo, pero no resuelve el problema de raíz.

Cabe resaltar que repactar conlleva un encarecimiento de la deuda, puesto que el acreedor normalmente solicita tasas un poco más altas e incurre en nuevos gastos de cobranza por el mayor plazo que le otorga al deudor.

4. Claridad en el negocio.

La Pyme debe ser capaz de acreditar correctamente el destino de los fondos del nuevo crédito (caja, inversión, expansión, modernización, etc.) o bien explicar su uso mediante documentación; muchas veces las personas llegan al banco con presupuestos mal hechos, papeles desordenados o incompletos, que reducen sus posibilidades de obtener el préstamo. 

Además, al banco le debe quedar claro cuál será la fuente de ingresos que permitirá pagar el crédito, es decir, que exista claridad sobre la fuente de pago. Para el banco es importante saber cómo los flujos calzan con los ciclos del negocio. La Pyme debe tener esto claro cuando solicite un nuevo préstamo para la expansión o creación de un nuevo negocio.

Por eso es importante que la empresa cuente con los documentos adecuados y bien hechos (cotizaciones, informes de factibilidad económica, proyecciones de resultados, etc.)

Muchas Pymes solicitan un crédito antes de haber hecho un estudio de mercado minucioso. Estos emprendedores se dejan llevar por “modas” o intuición. Incurrir en un compromiso financiero sólo por esto es complicado. Este estudio de mercado debe comprender los riesgos inherentes de su negocio, así como la situación del mercado externo y tendencias.

Se recomienda que el emprendedor dedique más tiempo a investigar y evaluar si hay un nicho u oportunidad. Aquí la tarea es 100% responsabilidad de la persona que busca emprender.

5. Informarse sobre la tasa de interés del banco.

Son innumerables las ocasiones en que las Pymes solicitan al banco que les aplique la misma tasa de interés que usa el Banco Central, porque vio en las noticias de que ésta bajó.

Resulta que la Tasa de Política Monetaria (TPM) la usa esta institución para realizar la política monetaria del país, que se ocupa de mantener controlada la inflación (costo del dinero), como bien explica la empresa de servicios financieros LarrainVial.

Es una tasa de referencia para las operaciones interbancarias, no para préstamos. Todo banco está en toda libertad de utilizarla como referencia o no para sus servicios de deuda que ofrece a personas o empresas.

Por eso, antes de hacer una solicitud formal de crédito, la Pyme debe conocer las tasas con las que está trabajando su banco.

Además, el hecho de que haya tasas bajas no significa que sea buen momento para pedir un crédito, sobre todo si el país está en una situación de bajo crecimiento económico.

6. Evitar los impulsos.

El dueño de la Pyme quiere comprar una nueva tecnología o maquinaria que haría maravillas con el negocio. Ciertamente, renovar equipamiento y modernizar los procesos internos de la empresa son siempre bienvenidos para mejorar la competitividad. 

Sin embargo, la Pyme debe primero evaluar si está aprovechando todos los bienes y servicios que ya tiene antes de involucrarse en un nuevo préstamo. Esto incluye revisar el retorno sobre la inversión (ROI) de todas las inversiones que ha hecho a la fecha.

Cuando responde a impulsos, la Pyme no hace un aporte de capital suficiente para la compra de esta inversión, y busca financiar todo a través del crédito. Normalmente, esto es evidencia de la mala organizacion financiera de la empresa. 


 

 

BCI

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