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Cómo empezar a invertir: ¿Quieres invertir y no sabes cómo empezar?

Publicado por Francisco de Con Letra Grande

Francisco es experto en ahorro, endeudamiento, consumo y tarjetas de crédito.

Para comenzar, debes tener claro que invertir simplemente consiste en poner a trabajar tu dinero de manera tal que logres aumentar tus ingresos en el tiempo.

Sin embargo, elegir el tipo de inversión puede volverse complejo si no tienes claro para qué quieres invertir, o no entiendes la diferencia entre acciones, bonos, bienes raíces, o fondos mutuos.

 

Todo inversionista responsable dará los mismos pasos iniciales: primero, estudiar las alternativas disponibles, y luego elegir la más adecuada para sus necesidades.

 

A continuación te explicamos los primeros pasos y preguntas que debes responder para que tu inversión vaya en la dirección correcta.

 

1. Una de las primeras cosas es descubrir cuál es tu perfil de inversionista

 

 

Tu personalidad y tu perfil de inversión no siempre son iguales. Que seas tímido no significa que seas conservador para invertir, o disfrutar los deportes extremos no te hacen necesariamente una persona poco inversionista.

 

Hay cientos de tests en Internet que puedes hacer para definir cuál es tu perfil de inversión; empieza con éste que ofrece la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS).

 

Aprovecha también los cuestionarios que muchas instituciones financieras ofrecen a sus clientes responder para determinar su perfil.

 

Mientras mejor conozcas cuál es tu nivel de riesgo respecto a cómo se comportará tu dinero en un contexto de inversión, mejor decisión tomarás.

 

2. Decide cuánto dinero tienes para invertir

 

 

Saber exactamente cuánto es el monto que tienes disponible para invertir te permitirá poner límites a posibles pérdidas y reconocer las verdaderas ganancias.

 

Para conocer esta cantidad, debes primero organizar tus finanzas y saber cuánto estás dispuesto a invertir en un tiempo determinado.

 

En una inversión el dinero cambiará de valor, y esto no debe afectar tus finanzas personales. Por eso recomendamos que separes aguas; el dinero que usas para tus gastos no es el mismo que ahorrarás, y tampoco el que invertirás.

 

Finalmente, ten en cuenta que el dinero que tienes disponible para inversión debe alcanzar para todos los costos asociados y mínimos requeridos según el producto financiero que elijas.

 

Averigua los montos mínimos de inversión, muchas veces son menores a lo que imaginas y todos pueden invertir.

 

3. Entiende los conceptos básicos

 

 

Una vez que ya sabes cuál es tu perfil y tienes claro cuánto dinero usarás, debes conocer los dos conceptos básicos de toda inversión: Riesgo y rentabilidad.

 

¿Qué es el riesgo?

 

 

Es el concepto general asociado a las fluctuaciones que rodean las operaciones de una inversión respecto a los valores esperados.

 

¿Qué es rentabilidad?

 

Es la capacidad que la inversión de tu dinero tiene para generar ganancias.

 

Una persona que invierte elige entre el riesgo o la rentabilidad dependiendo de su objetivo de inversión: resguardar dinero u obtener una mayor ganancia.

 

Son dos las premisas con las que deberás elegir entre alternativas de inversión de mayor o menor riesgo y rendimiento:

 

  1. Si las condiciones de riesgo son iguales, opta por la inversión que ofrece mayor rentabilidad.
  2. Si las condiciones de rentabilidad son iguales, opta por la de menor riesgo.

 

Cuando tengas claros estos términos, comprenderás con mayor facilidad tus alternativas de inversión actualmente disponibles en el mercado chileno:

 

  • Acciones
  • Bonos
  • Fondos Mutuos
  • Fondos inmobiliarios
  • ETFs

 

 

4. Establece un objetivo

 

 

¿Para qué quieres ahorrar? ¿Cuál es tu objetivo de inversión? ¿Cuáles son tus plazos para ambos? Éstas son sólo algunas de las preguntas que debes hacerte para identificar la causa que te lleva a apartar un monto de dinero para resguardar o rentabilizar.

 

Es recomendable que tenga una meta clara, que oriente tu planificación financiera, y te ofrezca altura de miras ante los imponderables que surgirán en el camino.

 

5. Elige el producto financiero que mejor te acomode

 

 

Esta decisión influirá tu plan de inversión. El producto que elijas debe acomodarse a tu perfil de inversión y necesidad financiera.

 

Quizás quieras partir lento y seguro, o bien buscas ganancias de forma más rápida e inmediata. Para que tomes una decisión informada, conoce las principales diferencias entre los instrumentos de ahorro e inversión más comunes del mercado.

 

Siempre ten presente que independiente del instrumento que elijas, debes diversificar; asignar diferentes porcentajes o montos de tu dinero en distintos instrumentos de inversión, para reducir y controlar así el riesgo de pérdidas.

 

6. Desarrolla un plan de inversión para un tiempo determinado

 

 

¿Sabes Por cuánto tiempo invertir? ¿Cada cuánto tiempo quieres obtener ganancias? ¿Estarás pendiente todo el tiempo o lo verás indirectamente? ¿Prefieres dejarlo en manos de un experto?

 

Todas estas preguntas te permitirán planificar tu inversión sabiendo exactamente qué quieres, cuándo y cómo.

 

7. Comprende los costos asociados

 

 

Toda inversión en instrumentos financieros implica algún tipo de costo o pago asociado. Consisten normalmente en comisiones por tener y administrar tu dinero, pero también están los costos de mantención y los costos asociados al riesgo que no siempre podrás conocerlo con exactitud.

 

Están también los impuestos que deberás pagar cuando rescates tus ganancias.

 

Asegúrate de consultar a la institución financiera a la que confiarás tu dinero cuáles son todos estos costos asociados, y considéralos parte de tu monto de inversión.

 

Conclusión

 

 

Empezar a invertir conlleva un conjunto de incertidumbres y situaciones imprevistas, las cuales debes saber enfrentar desde el inicio.

 

Por eso debes decidir tus objetivos, definir un plan financiero, comprender los costos y manejar los conceptos básicos que te ayudarán a entender bien de qué se trata tu inversión.

 

Asegúrate de preguntar e informarte bien antes de tomar una decisión que te haga sentir cómodo. La clave es empezar con pasos manejables para ir tomando cada vez más fuerza. 

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