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Cómo leer un contrato de adhesión de un producto o servicio

Publicado por Germán de Con Letra Grande

Germán es especialista en emprendimiento y finanzas para PYMEs.

Cuando firmas un contrato, significa que aceptas las obligaciones y responsabilidades que indica el documento. Y cuando se trata de contratos financieros debes ser doblemente cuidadoso: no comprender qué estás firmando puede causarte problemas en el futuro.

 Los contratos de adhesión de un producto o servicio financiero están predefinidos y redactados por el proveedor de éste. Por lo tanto, el consumidor no tiene posibilidad de modificar el contenido.

 

Sin embargo, que no puedas intervenir en la redacción del contrato no significa que no tengas derechos sobre éste.

 

Tu poder está en tu firma. Por eso, debes leer muy bien el documento antes de firmar para evitar problemas o confusiones posteriores.

 

Según recomiendan la Comisión para el Mercado Financiero y el Servicio Nacional del Consumidor (Sernac), para la correcta lectura y firma del contrato de un servicio o producto financiero debes poner cuidado en tres etapas:

 

  1. Antes de leer
  2. Mientras lees
  3. Después de firmar

 

Antes de leer:

 

  • Si quieres contratar un producto o servicio debido a una oferta publicitaria, ten a mano la oferta para comparar lo que dice el documento con lo que indica la publicidad.
  • Consulta cuál es el plazo de respuesta y firma, y desde cuándo comienza a regir. Por ejemplo, algunas empresas limitan la firma del contrato a ofertas temporales de un producto o servicio.
  • De ninguna manera una empresa puede presionarte a firmar antes que sientas cómodo con lo que estás firmando.

 

Mientras lees el contrato:

 

  • Lee en detalle el contrato y fíjate que tu información y la de la empresa sea correcta.

 

Por ley, esta información básica comercial debe incluir los datos e instructivos destinados a identificar el bien o servicio que se entrega al consumidor, como también los instructivos de uso y los términos de la garantía.

 

Estos datos incluyen:

 

  • Nombre y apellido
  • RUT
  • Dirección
  • Nombre ficticio y comercial de la empresa
  • RUT de la empresa
  • Sucursal u oficina representante
  • Montos
  • Precios
  • Cuotas
  • Otros

 

  • Igualmente, verifica que el contrato especifique el tipo de servicio contratado. Si se trata de una oferta especial, el documento debe indicar lo publicitado por escrito.

 

Por ley, el contrato debe incorporar todas las condiciones publicitarias que la empresa proveedora exhibió al consumidor antes y al momento de contratar.

 

  • Leer el contrato no significa que lo aceptes. Como explica Sernac, para la Ley el silencio “no otorga”.

 

  • ¡Ten cuidado con la letra chica! Los contratos deben tener un tamaño de letra no inferior a 2,5 milímetros y estar escritos claramente en idioma español.

 

  • En un contrato se puedan ocupar anglicismos u otras expresiones en idiomas extranjeros que sean de uso común; por ejemplo, las palabras leasing y factoring forman parte del léxico financiero de uso común en Chile.

 

  • Si el contrato está redactado y escrito en otro idioma, tú debes aceptar esto de forma expresa, firmando un documento que lo indique, anexo al contrato.

 

  • No firmes si hay espacios en blanco y exige que te expliquen por qué están y para qué serán utilizados.

 

 

  • La misma ley establece que los contratos que consideren cargos, comisiones, costos o tarifas por uso, mantención u otros fines, deberán especificar claramente sus montos, periodicidad y mecanismos de reajuste; éstos no deben quedar sujetos sólo a criterio del proveedor y deben ser directamente verificables por el consumidor.

 

Como consumidor, la empresa debe notificarte de los valores aplicables, al menos con 30 días hábiles, antes de la entrada en vigencia del contrato.

Pero también fíjate en las cláusulas abusivas. Es muy posible que te encuentres con estas disposiciones durante la lectura. Sin embargo, si no sabes lo que estás buscando, es difícil que las identifiques.

 

¿Qué es una cláusula abusiva?

 

Según explica el Sernac, son disposiciones que no son negociadas entre las partes firmantes, su aplicación altera la relación comercial y causan perjuicio al consumidor. Por lo tanto, están prohibidas por la Ley del Consumidor.

 

¿Cómo identificar una cláusula abusiva?

 

Éstas son algunas de las más comunes:

 

  • Aquellas que otorgan a la empresa la facultad de dejar sin efecto el contrato, modificarlo o suspender al arbitrio del proveedor y sin previo aviso. Por ejemplo, “la empresa se reserva el derecho a reajustar tarifas y recargos” o bien “este contrato podrá ser modificado sin previo aviso”.
  • Las que ponen a cargo del consumidor las responsabilidad por los efectos de fallas, deficiencias, omisiones o errores administrativos, o bien le otorgan valor al silencio del consumidor. Por ejemplo: “es responsabilidad del cliente verificar el cálculo de los cobros detallados en la cuenta y no se aceptarán reclamos transcurridos los 10 días desde la recepción del estado de cuenta en que de no recibir reclamos, se entenderá aceptado a partir de esa fecha”.
  • Aquellas que contengan limitaciones absolutas de responsabilidad frente al consumidor. Por ejemplo: “el proveedor no se hace responsable por robos o hurtos dentro de establecimiento” o “ el cliente renuncia desde ya a cualquier indemnización en caso de incumplimientos”.
  • Que los contratos incluyan espacios en blanco, que no hayan sido llenados o inutilizados, salvo que incluyan instrucciones para su llenado.
  • Gastos de cobranza no sujetos a la normativa.
  • Las que establecen un desequilibrio importante en las prestaciones que derivan del contrato, en perjuicio del consumidor. Por ejemplo: cláusulas que establecen la renuncia del consumidor a su derecho a ser indemnizado, limitan el monto o se le obliga a renunciar a su derecho a reclamar.

 

Después de firmar:

 

  • El contrato debe tener la firma de ambas partes para que sea válido.

 

  • Ambas partes deben tener copia del contrato firmado y acordado.

 

  • Si firmaste y después descubriste que hay cláusulas y prácticas abusivas en el contrato, éstas no tienen valor y tus derechos siguen siendo irrenunciables.

 

Conclusión

 

Es importante que todo quede por escrito en el contrato de un producto o servicio. Sin embargo, que la información de un contrato conste por escrito no significa que esté correcta. 

Por eso, como consumidor es tu deber asegurarte que lo que indica el documento está correcto.

No te confíes sólo porque la empresa tiene buena reputación o bien el vendedor te explicó todo en detalle. Asegúrate de leer todo detalladamente antes de firmar.

 

BCI

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